Los cines en Latinoamérica, 1923-1967

Fundación MAPFRE HISTORIA

Cine Marconi, Argentina (Santa Rosa, La Pampa).

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Ubicación: Quintana 54, Santa Rosa (La Pampa) Arquitecto/s: sin datos Lenguaje arquitectónico: Art-Déco Estado actual: reutilizado Fotógrafo: sin datos Fecha de realización de la imagen: 16 de mayo de 1938 Inaugurado el 16 de mayo de 1938, la sala del cine Marconi ocupó lo que fuera el espacio de la primera sede de la Sociedad Italiana en la provincia de La Pampa. La labor que ocuparon las asociaciones de colectivos extranjeros fue importante para la instalación de los cines en el interior argentino, con ellos se establecieron lugares de encuentro y recreación que consolidaron la vida en comunidad alejados de los centros urbanos.

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Muestra fotográfica del Centenario de Rancul

Presentamos a ustedes, una galería fotográfica compuesta por 180 fotografías de Rancul.  Se trata de un trabajo que pone en valor la tarea realizada en 2003 por el investigador Miguel Angel Ussei, con motivo de la celebración del Centenario de esa localidad.
Las fotografías pertenecen a la muestra que el autor realizara el día 21 de Noviembre de 2003.

El ojo de los aficionados en La Pampa pionera

Los aficionados es el tercer artículo de una profunda investigación realizada sobre la fotografía en la Capital de La Pampa.  Recordamos a nuestros amigos y usuarios que desde abril de 2012 estamos publicando este estudio en el suplemento cultural “Caldenia” del Diario “La Arena”. 

Los aficionados tuvieron, desde muy temprano, una importante participación en el registro fotográfico de La Pampa.

A principios del 1900 las técnicas fotográficas se habían simplificado de tal manera que convertirse en fotógrafo ya no exigía aprendizajes prolongados, solo bastaba disponer del capital como para afrontar los costos del equipamiento, algún maestro en el mejor de los casos y una manera cuidadosa de proceder.

También abundaban manuales con fórmulas y recomendaciones para los preparados químicos a base de drogas fáciles de adquirir en cualquier botica.

Hubo una importante cantidad de aficionados que nunca tuvieron la intención de ingresar al campo profesional.  Ligaban la práctica de una técnica novedosa de reproducción de imágenes con una conducta social.

Las buenas cámaras eran, en ese momento, alta tecnología,  poseerlas no estaba al alcance económico de cualquiera, y esto no fue exclusivo de la región geográfica que nos  interesa.

Viendo las imágenes conseguidas por los miembros de la Sociedad Argentina de Fotografía, fundada en Buenos Aires a fines del siglo XIX, puede apreciarse qué alto nivel técnico manejaban por entonces los amateurs. En muchos casos, la impecabilidad y precisión de ésas fotografías estaban por encima de los resultados logrados por profesionales.

Pero volviendo a La Pampa, tenemos sobradas referencias sobre la existencia de aficionados, aunque lamentablemente no podamos conocer el nombre de todos ellos ni identificar claramente sus autorías.

Habitualmente, eran jóvenes provenientes de  familias acomodadas y, a veces, agregaban sus nombres manuscritos en  el reverso de las fotografías.

El fotógrafo amateur no siempre estaba interesado por los engorrosos procedimientos de laboratorio posteriores a la toma y algunos recurrían a casas especializadas para que completen el trabajo. Aunque, en su mayoría, preferían realizar ellos mismos el proceso porque en eso consistía, precisamente, el placer del practicante.

El aficionado, que a diferencia del profesional obligado a intervenir la escena y quitarle todo rasgo de informalidad, no sentía la presión de contentar a ningún cliente y solía hacer sus tomas dentro de una atmósfera más distendida y “realista”.

Otros aficionados vieron a los profesionales como un espejo en el que reflejarse y tuvieron en cuenta la posibilidad de abandonar el amateurismo para convertir la fotografía en su medio de vida.

1904 

Éste año parece ser efervescente. Los aficionados se extienden y nace un emprendimiento comercial dispuesto a satisfacer la demanda.

Luis Badía, farmacéutico, anexa la sección “óptica y fotografía”, evidentemente, debido a la aparición de un nuevo mercado.

Su joven y emprendedor empleado, que ya se había mostrado públicamente como aficionado, pasa a ocuparse de ése nuevo rubro que sumaba la farmacia Santa Rosa.

Pedro Monmany, sobre el que nos extenderemos en próximas entregas, hasta entonces dependiente de farmacia y aficionado a la fotografía, toma a su cargo la atención de los amateurs no solo en la venta de insumos, también en el procesado de negativos y pruebas.

Farmacia Santa Rosa, Sección Fotografía y óptica. Surtido completo en aparatos y toda clase de útiles y materiales fotográficos a precio de catálogo en Buenos Aires. Exposición y venta de vistas y tarjetas postales del territorio. Laboratorio fotográfico modelo a disposición de los aficionados. La casa se encarga de revelar placas y hacer toda clase de obras, reproducciones, ampliaciones, etc. Completo surtido en lentes y anteojos de toda clase para corregir cualquier defecto de la vista a precio de catálogo en Buenos Aires. Frente a la plaza, al lado de la iglesia.

(Aviso publicitario. Diario La Capital 22 de Octubre de 1904)

Este detalle no puede ser pasado por alto ya que demuestra que si un comerciante está dispuesto a invertir en ése ramo, es porque el mercado existía.

Ya un año antes de que la farmacia se dispusiera a prestar el servicio, el mismo diario se encarga de mencionar la existencia de varios aficionados que consiguen tomas de una calidad aceptable. Probablemente para 1904 el número de practicantes haya aumentado.

Dos fotografías existen actualmente en esta población, aparte de cinco o seis aficionados que sacan pruebas bastantes buenas. (…)

(Columna Diversas, diario La Capital 2 de mayo de 1903)

Alejandro Cortina, hijo del por entonces comandante de las milicias locales, es uno de esos amateurs que asiduamente envían fotografías al diario.

Una de ellas, quizá la más conocida, sea la que muestra el frente del edificio de la Comandancia y en la que pueden verse a varios miembros de la misma familia. Esta misma fotografía le fue dedicada de puño y letra por su autor al director del diario La Capital, el Sr. Fons Artigas. También es una de las imágenes usadas para ilustrar “La Solicitud”, publicación destinada a presentar ante autoridades nacionales pidiendo, en 1902, la formalización de Santa Rosa como capital provincial.

Pero no solo el joven Cortina, tal como lo menciona el diario, era el único.

Por esos mismos años también encontramos a Pedro Monmany;  Juanita Capdeville, hija de Alphonse, que tomaba y enviaba fotografías desde la estancia de su padre; Antonio Alonso; Eduardo Leppine y, según algunas crónicas periodísticas que lo permiten especular, hasta el cura párroco Estanislao Cinalewsky pudo haber sido otro practicante.

Es muy probable que muchas fotografías históricas que habitan las colecciones de la Fototeca hayan sido realizadas por esos aficionados, especialmente aquellas que muestran ciertos detalles que un profesional no hubiese descuidado, porque de eso dependía su prestigio y su negocio.

Es de esperar que con el paso del tiempo aparezcan más fotografías en colecciones particulares que permitan identificar autorías, eso ayudaría a completar el rompecabezas que intentamos armar, porque después de todo, de eso se trata éste trabajo.

Por Jimmy Rodríguez

Investigación: Guillermo López Castro y Jimmy Rodríguez

 

Llegada del gobernador José Luro a La Pampa, año 1900

Compartimos con ustedes, esta publicación periodística de la revista Caras y Caretas, publicada en el año 1900,  sobre la llegada del gobernador José Luro a La Pampa. El artículo es producto de un relevamiento realizado  por  el genealogista e investigador,  Ing. Rubén Gómez Luna y para facilitar su lectura y difusión, ofrecemos la transcripción completa de la nota.

Caras y caretas – 27 de enero de 1900 –

“De La Pampa Central

La llegada del nuevo gobernador

 El recibimiento hecho al Dr. José Luro, nuevo gobernador de la Pampa Central, los trabajos seguidos en Buenos Aires por una comisión de vecinos de General Acha, trabajos encaminados a que se conservase dicho punto como residencia del gobernador del territorio, y el arresto del General Pico,  antecesor del Sr. Luro en el cargo que éste desempeña hoy,  han hecho fijar las miradas de todos en esas lejanas regiones, que progresan con pasmosa rapidez.

Un antiguo fortín, destinado a detener las invasiones de las hordas salvajes, dio origen a General Acha, capital de la gobernación. Cuenta con seis mil habitantes, y tiene en la explotación agrícola su principal fuente de riqueza; en la actualidad se hallan allí destinadas 2.500 hectáreas al cultivo de la alfalfa y 500 al del trigo. El movimiento comercial fluctúa  entre dos y medio y tres millones de pesos, cantidad por que giran en conjunto sus ciento veinte casas de negocios. Entre los edificios públicos pueden contarse la iglesia, la dos escuelas, el colegio de los padres salesianos, el banco y la municipalidad. La casa de gobierno y la cárcel se hallan en construcción todavía..

Santa Rosa de Toay, pueblo que en corto espacio de tiempo ha progresado de manera notable, fue fundando por el señor Tomás Mason, en terrenos de su propiedad. Nacido ayer este nuevo centro de población, es hoy punto de residencia de 12.000 habitantes; su comercio gira por valor  de un millón y medio de pesos anuales, y en el año 1899 poseía  10.000 hectáreas sembradas de trigo, 50.000 de maíz y 40.000 de alfalfa. Santa Rosa de Toay contiene en su recinto dos colegios, en los que pueden  recibir educación 200 alumnos; iglesia, casa municipal, registro civil,, juzgados, hospital y otros diversos edificios públicos. La Sociedad Rural se halla instalada en un pabellón 30 metros por 18,  con entrepisos para granos  y un área de 10 mil metros, destinado al ganado lanar.

Toay, distante sólo dos leguas de Santa Rosa, fue fundado hace apenas tres años por el Sr. Juan G. Brown y cuenta ya con cuatro mil habitantes.

Estos escuetos datos estadísticos, los únicos que nos permite la escasez de espacio, creemos que darán a nuestros lectores una idea de la importancia, la riqueza y el progreso de la Pampa Central y de las poblaciones que se disputan el rango de ciudad capital.

Como detalle curioso, y que a muchos ha de interesar, hacemos notar que en Toay existe un Penadés femenino, la señora María Dorrego, buena moza, cuyas lindas manos han devuelto la salud a muchos enfermos. Esto convierte al pueblo en una romería incesante, pues a él acude en busca de salud la gente de veinte leguas a la redonda.

Por esta causa  en Toay la antigua frase de cortesía: Beso a Ud. la mano no es una formula vacía, sino que tiene un sentido real y efectivo cuando se refiere a la señora Dorrego.

Fot. De Caras y Caretas”

Iglesia de la Colonia San José

Situada en la Sección II, Fracción B, Lote 11, de la Colonia San José en el Departamento Quemú Quemú, la Iglesia fue declarada Monumento Histórico Provincial el 12 de agosto de 1983 según el decreto Nº 1192, durante la gestión del gobernador de facto Eduardo Fraire.
Es un antiguo edificio construido entre el 31 de octubre de 1926 y el 8 de mayo de 1927. Desde lo arquitectónico, se destaca por su estilo neoclásico alemán,su torre de 23 metros y por la nave central realizada en mármol de Carrara. Por otra parte, su valor patrimonial reside en haber sido el centro de atracción e irradiación cultural más importante del norte pampeano, y por ser la expresión tanto de la fe como de la cultura de una de las colectividades que a principios del siglo XX se instalaron en suelo pampeano.
San José -fundada el 19 de julio de 1910- nació como una colonia poblada en su gran mayoría por los denominados “alemanes del Volga”. Provenientes algunos directamente de Europa y otros de asentamientos localizados en Buenos Aires, un núcleo fundador se instaló en la zona conformando una pequeña comunidad que hizo girar su vida en torno a la religión dotando de un particular estilo de vida al lugar.
En el templo se daban clases especiales de catecismo, doctrina, música y canto. Fue, además centro de enseñanza primaria, aún después de que asumiera ese rol el Estado. Obispos y sacerdotes, incluso procedentes de Europa, visitaron la colonia por su dinamismo cultural y espiritual. Actualmente viven allí algo más de cincuenta habitantes. No obstante, conoció su época de mayor actividad entre los años 1936 y 1954, llegando a contar entre sus miembros a más de 500 personas.
La industrialización y atracción de las grandes ciudades durante el primer peronismo, desviaron la atención de este polo de intensa vida social, cultural y religiosa. La cercanía de Colonia Barón a sólo 5 kilómetros más la llegada del tren a dicha localidad, fue minando la actividad comercial y productiva. El centro cultural se trasladó a Colonia Barón y San José quedó en la penumbra.
La historia del templo se remonta hacia 1912 cuando existía en la colonia una capilla de reducido tamaño para la congregación de los fieles que asistían periódicamente a los cultos. A partir de la gestión de los mismos colonos, se obtuvo el permiso del Padre Inspector Valentín Bonetti para la construcción de un nuevo templo de mayores dimensiones. En forma conjunta los pobladores comenzaron con las tareas destinadas a la erección de edificio. Los ladrillos fueron elaborados en terrenos de un vecino fundador, el señor Jacobo Kitsner, mientras que otros vecinos como Luis Ropel y Francisco Reinhard recorrían el sur recolectando fondos para completar la obra. A su vez, cada familia esperaba su turno para acarrear ladrillos hasta el templo en construcción.
El 31 de octubre de 1926 fue bendecida y colocada la piedra fundamental. En dicha ceremonia estuvieron presentes el entonces gobernador del Territorio Ignacio Laza, además de algunas autoridades eclesiásticas y numerosos fieles.
Finalmente, la inauguración del templo se efectuó el 8 de mayo de 1927. Durante más de 70 años, la atención y cuidado del edificio estuvo a cargo de la familia Metner, una de las pocas que habita la colonia. El transcurso del tiempo y la falta de recursos, entre otros factores, contribuyeron seriamente al deterioro del inmueble. No obstante, hacia finales del año 1998 por la misma gestión de los pobladores de la colonia ante el gobierno provincial, se logró el inicio de los trabajos destinados a la restauración del templo. En la actualidad, la iglesia continúa siendo visitada por la comunidad local.

Bibliografía y documentos
ALVAREZ, José H. (1999), Los pueblos de la Pampa, Subsecretaría de Medios de Comunicación, Santa Rosa.AA.VV. (1943), Colonia San José 1910-1943, Imp. Weigandt, Colonia Barón.
Boletín Oficial de la Provincia de La Pampa, Año XXX, Nº 1497, 28-08-1983, Santa Rosa, p. 966.
Decreto del Poder Ejecutivo de la Provincia de La Pampa Nº 1192,12-08-1983,
Santa Rosa.CHAVEZ DE FESTA, Elva (1990), La colonización agrícola en La Pampa, FEP,
Santa Rosa.GUINDER, Alejandro (1999), Del Volga a La Pampa, PubliVision, Santa Rosa.
Monumento Histórico desde 1983. Preocupa el deterioro del Templo de Colonia San José, La Arena, 6-08-1996, Santa Rosa, p. 20.
Colonia San José. Esperan fondos para restaurar la iglesia, La Arena, 30-11-1997,Santa Rosa, p. 21.
Templo, casa y salón parroquiales. Restauran edificios en Colonia San José, La Arena, 8-01-1999, Santa Rosa, p. 31.PEREZ, Elpidio Oscar (1988), Colonia Barón, Serie: Los Pueblos Nº 2, Editorial
Biblioteca Pampeana, Fundación Chadileuvú, Santa Rosa.SARRAMONE, Alberto (1997), Los abuelos Alemanes del Volga, Editorial Biblos Azul, Buenos Aires.VALLA, Celso J. (1978), Los alemanes del Volga y los Salesianos en la Pampa,
División Gráfica Profesional, Buenos Aires.Fuente: Ministerio de Cultura y Educación – Gobierno de La Pampa
http://www.lapampa.edu.ar:4040/sitio/index.php/comunidad/invsetigaciones-culturales/patrimonio-cultural/3562-iglesia-colonia-san-jose.html

Toay. Galería fotográfica y reseña histórica

Ofrecemos a toda la comunidad de usuarios esta galería de 34 fotografías de la localidad de Toay, junto a una reseña histórica de sus orígenes, realizada por el investigador José Higinio Alvarez que puede consultarse aquí.