Luis Monreal

Galería

Esta galería contiene 27 fotos

Desde su puesta online en junio de 2008, la Fototeca Bernardo Graff se ha visto beneficiada por su interacción con la comunidad de usuarios e investigadores. Y es precisamente la extraterritorialidad que posibilita Internet, la razón por la que pudimos establecer contacto con descendientes … Sigue leyendo

22 abril 2014 – 122 Aniversario de Santa Rosa. Muestra fotográfica Colección Enriqueta Schmidt

Con motivo de un nuevo aniversario de nuestra ciudad, el Archivo Histórico Municipal “Hilda Paris”, la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) y la Fototeca Bernardo Graff del Archivo Histórico Provincial “Prof. Fernando E. Aráoz” presentan la muestra fotográfica “Tras las huellas del relato fotográfico de los “Primeros Pasos” de Santa Rosa”. Aportes para la conservación del patrimonio cultural pampeano. La propuesta consiste en una Selección de fotografías y documentos pertenecientes a la Colección Fotográfica “Enriqueta Schmidt”, que fuera rescatada y puesta en valor mediante la realización del Proyecto de Extensión Universitaria realizado por la UNLPam en 2006 – 2008.

1978857_822117561136345_8734281156411200521_n

Las primeras décadas de nuestro pasado, personajes, lugares, acontecimientos sociales, vida cotidiana y costumbres podrán apreciarse en el hall de la Municipalidad de Santa Rosa, a partir de las 10 hs. del día 22 abril hasta el 2 de mayo de 2014.

Pedro Monmany. Fotografía de prensa y memoria social en Sudamérica

Nos he grato compartir con ustedes lo hecho por el blog Americano – Suplemento especial del magazine on line Por una convivencia urbana posible (FEPSU), quienes rescataron la historia del fotógrafo catalán y en consecuencia las investigaciones realizadas años atrás por esta fototeca, en pos de la identificación de los pioneros del arte fotográfico en La Pampa. Vínculo a la nota: Fotografía de prensa y memoria social en Sudamérica

carnet-revista-pbt-web

 

 

Centenario de “Foto Amé” – Ingeniero Luiggi – La Pampa

Bautista Amé en el año 1914.

Bautista Amé en el año 1914.

El 14 de marzo de 2014, se cumplen 100 años de la casa de fotografía “Foto Amé”, tres generaciones que hasta hoy, continúan brindando sus servicios y dedicación a esta disciplina de las artes visuales, en la localidad de Ingeniero Luiggi.

Por tal motivo, y en reconocimiento a esa trayectoria, la subsecretaria de Cultura, Prof. Analía Cavallero, acompañada por el intendente Guillermo Bertone, e integrantes de la familia Amé, visitó el pasado domingo la casa museo que tiene la familia, siendo recibidos por Ofelia Amé (hija del fundador), quien amablemente fue relatando una asombrosa historia familiar, a través de imágenes y objetos, verdaderos protagonistas y testigos del devenir de la localidad y la zona.

En dicho museo, pueden observarse fotos de Bautista Amé -el fundador de la casa fotográfica-, cámaras antiguas, fotos sociales de diferentes épocas que llegan hasta la actualidad, fotografías pintadas, objetos utilizados en escenografías montadas para cada ocasión (bautismos, casamientos, cumpleaños de 15); hasta llegar a  un sorprendente bastón que se transforma en un trípode regulable en altura, verdadero objeto de avanzada para su época.  Esta Casa Museo está abierta al público, y puede visitarse de 8 a 12hs. y de 17 a 20hs. con un recorrido guiado a cargo de la propia Ofelia.

Posteriormente, todos se trasladaron al Cine Teatro Municipal, donde se proyectaron fragmentos de la  película“El pañuelo de Clarita”, en adhesión a los 100 años de la Casa “Foto Amé”. Se trata de un film mudo, cuyo autor fue el fundador de la Casa Amé, el señor Bautista Amé, estrenada en el Cristal Palace de la calle Corrientes de Buenos Aires en el año 1919. A continuación llegó a la pantalla, “Tío Rico”, una comedia rodada, producida y editada íntegramente en Ingeniero Luiggi por un grupo entusiasta de vecinos, que cuenta con la participación de Diego Amé, nieto de Bautista.

Casa “Foto Amé” – Ingeniero Luiggi – La Pampa

Reseña histórica

Bautista Amé llegó a estas tierras en 1904, procedente de la región italiana del Piamonte. Contaba con sólo 15 años y traía consigo el oficio de carpintero, heredado de su padre. En los primeros años de su llegada al país, se radicó en Rosario (Santa Fe), donde trabajó en la Sección Carpintería del Departamento Vías y Obras del entonces Ferrocarril Central Argentino.
Años después llega al Lote XXI; Sección 1° de la Pampa Central, en los días en que se realizaban los remates de campos, quintas y solares del “Pueblo y Colonia Ingeniero Luiggi”, que Antonio Devoto había fundado en 1910.
Bautista Amé adquirió un solar donde instaló su vivienda particular y siguió trabajando como carpintero.
En el año 1913 aproximadamente comenzó su gusto por la fotografía; adquiriendo los rudimentos de este arte bajo la orientación del entonces director de la centenaria Escuela N° 76, el señor Domingo Mantovani.
El 14 de Marzo de 1914 se considera como la fecha simbólica en la que Bautista fundó su propio gabinete de fotografía, al que denominó “La Pampa”. Pero este nombre fue luego cambiado por el de “Foto Amé”, que se ha convertido, a través del tiempo, en un emblema.
En 1917, cuando fallece su primera esposa, Bautista deja su negocio en manos de José Saracco y se radica por un tiempo en Buenos Aires, con fines de capacitarse en las nuevas técnicas de encuadre e iluminación y conocer los materiales y equipos que llegaban de Estados Unidos y Europa. Allí escribió el guión de la película “El pañuelo de Clarita”, de la cual fue además productor, actor y director.
En 1919 regresa a Luiggi y expande su negocio, instalando una galería con paredes y techo vidriado para aprovechar mejor la luz; arma cortinados movibles para las diferentes “tomas”; convirtiéndose así en el lugar donde acudían las personas de Luiggi y la zona a retratarse.
Bautista plasmó con su cámara innumerables acontecimientos sociales, culturales y deportivos, formando así un rico archivo de imágenes.
Contrajo matrimonio por segunda vez y tuvo siete hijos, que se sumarían a los dos mayores de su matrimonio anterior. Sus hijos continuaron la empresa familiar. Unos se dedicaban al retocado de las fotos y otros a pintarlas, cuando aún no existían las fotos en color. La toma de fotografías quedaría en manos de quien durante casi 60 años, fue el fotógrafo “emblemático” de una amplia zona: José Mateo Amé “Pepe”. Este reconocido profesional tuvo una amplísima trayectoria, volcando su creatividad y verdadera pasión en su oficio; recibiendo entre otros, el Premio “Testimonio” (1999) otorgado por el Gobierno de La Pampa a través de la Subsecretaría de Cultura,  y el aprecio de todo aquel que haya quedado registrado en su cámara. También y durante 15 años fue colaborador del diario La Reforma de General Pico, entregando una gran variedad de notas y fotografías.
José dejó su legado a su hijo Diego, quien representa la tercera generación de fotógrafos profesionales de la familia.
La historia parece repetirse, ya que Diego filmó en colaboración con la Sociedad “Amigos de las Cupecitas” una película llamada “Tío Rico”, que fue estrenada en el año 2013 y protagonizada por vecinos de Luiggi y localidades vecinas, teniendo muy buena repercusión entre el público.
Así, “Foto Amé” llega a sus 100 años de ininterrumpida labor, siempre en el local original desde los tiempos de su fundación, manteniéndose continuamente a la vanguardia de los adelantos tecnológicos; no sólo en  fotografías sino también en vídeo filmaciones, conservando un importante archivo en un óptimo estado de conservación.

Pedro Monmany: El primer reportero gráfico de La Pampa

“Es preciso ser absolutamente modernos”

Arthur Rimbaud

El año 1907 no podría haber comenzado mejor para los habitantes de la ciudad, que veían en todo cuanto ocurriese símbolos de modernidad y progreso. El 6 de enero entra a la estación a las 9:29 de la mañana el primer tren “rápido” que, en poco más de diez horas, cubría el trayecto entre Santa Rosa y Buenos Aires.

El pensamiento positivista de la época queda ilustrado al introducirse en una crónica de La Capital comentando la presencia de dos corresponsales de la revista Caras y Caretas, quienes –dice el diario-, no salen del asombro ante tanto “progreso y adelantos” que muestra el Territorio.

Es precisamente ésta visita la que influirá en el joven fotógrafo Pedro Monmany para incursionar en una especialización que recién comenzaba a tomar forma. La aparición de nuevas tecnologías aplicadas a las artes gráficas estaban haciendo florecer gran cantidad de publicaciones y revistas ilustradas y los periódicos se vieron obligados a incorporar imágenes informativas para no perder lectores.

A partir de 1908 el diario local comienza a publicar fotografías en sus tapas aunque no con demasiada frecuencia ya que no contaba con taller propio de fotograbado. Esta carencia se suplía enviando las fotografías a una imprenta de Bahía Blanca que confeccionaba los clichés y los reenviaba varios días después, siempre por medio del ferrocarril.

Pedro Monmany y Eugenio Sesmero, otro joven tan proclive a las aventuras como él, se lanzan por los campos y poblados de La Pampa para realizar una serie de crónicas periodísticas que el diario irá publicando alternadamente bajo el título “En viaje”.

Salimos de Castex el 4 del corriente, a las 9 am, haciendo un recorrido de más de tres leguas entre campos arados, en mucho de ellos brotando ya el trigo. Después recorrimos trozos de montes y de pampa, dedicados a la ganadería. Estos campos, aunque han sufrido con la sequía, mantienen los animales en regular estado de gordura.

A las 12 a m llegamos a un punto ubicado en el lote 20 de la letra D, sección I, donde dimos un descanso a los caballos y almorzamos suculenta gallina con que nos obsequió un amable criollo, de apellido Rivero, a cargo del puesto El Agual que está a setenta metros de profundidad; pero es buena. Más la Norte, en un paraje que denominan Pozo Hondo, por donde también pasamos el agua se extrae a los 106 metros de profundidad por medio de baldes volcadores, tirados a dos caballos, pues allí todavía no se han establecido molinos ni motores, que simplificarían abaratarían mucho esta operación.

En la tarde pasamos por el lugar que ocupó en otro tiempo la casa de negocios “La Proveedora” y que hoy está transformada en chacras.

Marchamos desde entonces entre campos arados. Nuevas colonias que se levantan a nueve y diez leguas de los ferrocarriles, a la espera que llegue el ramal del F. C. Del Oeste que pasará por Intendente Alvear y llegará al Lote 21 de la Letra A.

Llegamos hasta el ángulo Nor-Este del Lote 5 de la Letra C de la Sección VII, donde hace un mes ha instalado un boliche y casa de hospedage, un comerciante italiano venido de Meridiano V. Aquel boliche es la salvación de los viajeros y especialmente de nosotros, pues llegaba la noche, el frío arreciaba y teníamos la desgraciada perspectiva de pasar al raso o cobijados en un mal rancho donde los abugeros dejan pasar libremente la helada y las frías corrientes de aire.

Este boliche es el primero que se establece en la Colonia “La Elina”, establecida en los lotes 5 (mencionado) y 1 y 2 de la letra D Sección I, por los señores Chapeaurouge y Bernengo. Son 30.000 hectáreas, propiedad del señor Antonio Devoto. Allí está el agua desde 8 a 10 metros de profundidad, y aunque aún quedan algunas majadas de ovejas, se van colocando muchas chacras, varias de las que ya han sido roturadas y sembradas con trigos y otros se preparan para maíz.

En la parte Norte de esta colonia, está el lote 21 de la letra A Sección I, también del señor Devoto, a donde llegará el ramal férreo a que nos referimos más arriba y en el cual se formará un pueblo rodeado de chacras. El pueblo planteará inmediato a la estación terminal del ferrocarril, cuyo punto exacto aún no se conoce; pero ya están vendiendo chacras de 100 hectáreas a 100 pesos cada hectárea y a cómodos plazos. Quizás se denomina Calicurá, por ser ese el nombre de un monte próximo.

El campo es bueno, pastoso y el agua esta cerca y aunque hay algunas vetas de tosca, la mayor parte carece de este inconveniente para el cultivo de la alfalfa.

La noche del 4 al 5 fue crucial. El termómetro bajó hasta 6º grados bajo cero y la helada blanqueó los campos hasta la diez de la mañana siguiente.

Poco antes de las diez del 5, pusimosnos nuevamente en viaje hacia Parera, costeando el alambrado del lote 25 que pertenece al señor Jorge Duwdall, socio y gerente de la Barraca de Rancul y después de recorrer un poco más de 10 kilómetros entramos a la colonia “La Alfalfa”, ubicada en el lote 20 y en cuyo esquinero Noroeste está una casa de negocio que ofrece al viajero, su punto de descanso.

De allí a Parera, no hay más que tres leguas, que recorrimos entre alfalfares y terrenos cultivados, en muchos de los cuales el trigo está brotando, cubriendo el paisaje de un matiz simpático de verde claro, que alegra la vista. Las tierras de por aquí, se ven que son muy buenas, que a pesar que en cuatro meses apenas les ha caído algunas gotas de rocío a la vegetación se manifiesta ya, no exuberante pero sí ya más lozana que …… Se nota hasta humedad en estas tierras labradas. Se encuentra con grandes parbas de alfalfa…..las chacras, con rastrojos de …que se ha cosechado este año…en abundancia, en cantidad suficiente para salvar a los agricultores.

Los animales de trabajo y las haciendas que se ven, son gordas. El….que esto parece otro mundo.

(Continuará)

Simultáneamente, aprovecha sus frecuentes viajes con el cronista para conformar una importante colección de fotografías del Territorio que serían usadas en un proyecto más ambicioso: La Guía Ilustrada de La Pampa, un emprendimiento editorial que nunca llegó a imprenta pero que estuvo muy cerca de concretarse. Por esos días, el diario La Capital comenta que para dicho proyecto, Monmany ya contaba con un archivo personal de más de trescientas imágenes sobre todo tipo de actividades.

Entre 1908 y 1911 viajó por todo el norte y el este de la provincia, registró una buena cantidad de procesos fundacionales, las grandes estancias y la floreciente actividad rural. En Santa Rosa registrará el surgimiento de industrias mayores, como el molino de Bancalari, la primer usina; la obra pública, como el nuevo hospital y lo institucional, mayoritariamente temas relativos a la educación.

Monmany no limitará su actividad periodística al diario La Capital y se vinculará con la revista PBT, publicación de gran tiraje y de alcance nacional, competidora de Caras y Caretas, que lo nombrará corresponsal gráfico.

Es bueno recordar que por ese entonces la fotografía de prensa no se diferenciaba en nada de cualquier fotografía comercial producida por otros fotógrafos excepto por la intención o el contratante. Aún existían importantes limitaciones técnicas como para poder registrar “instantáneas” y las cámaras no eran lo suficientemente ligeras y maniobrables como para permitirle al fotógrafo demasiada libertad en sus movimientos.

Hubo que esperar varios años más, hasta la década de 1930, para que se impusieran las legendarias Leica, pequeñas, rápidas, confiables, portátiles, casi imperceptibles para el fotografiado y con película flexible en rollos, lo que permitió a la fotografía de prensa desarrollar un lenguaje propio y contundente bastante parecido al que aún subsiste en la actualidad.

Pero éste catalán es un volcán en erupción y comienza a dar por agotada esa etapa de su vida para embarcarse en un nuevo proyecto. En 1911 monta un estudio fotográfico de última generación al que le agrega una serie de novedades que causarán sensación en la capital del Territorio, pero de esto hablaremos en la próxima entrega.

Texto: Jimmy Rodríguez

Investigación: Guillermo López Castro y Jimmy Rodríguez

Fototeca Bernardo Graff / AHP

Artículos relacionados

Un volcán llamado Pedro Monmany (I Parte)

Colección Pedro Monmany (Próximamente)

Un volcán llamado Pedro Monmany (I parte)

Justo cuando comenzaba el siglo XX, llega a La Pampa un joven catalán que introducirá en el ámbito local un concepto absolutamente modernista de la fotografía. Hombre de aventuras, espíritu inquieto y personalidad desbordante, llevará una vida tan intensa como breve.

Nacido en Rubí, cerca de Barcelona en 1881, llega a Buenos Aires con sus padres y hermanos. Un típico conventillo de la calle San Juan, donde se hacinan inmigrantes de distintas lenguas, albergará a la familia de recién llegados.
Apenas mayor de edad, el inquieto Pedro Monmany abandona Buenos Aires y se encamina hacia las promesas de fortuna del promocionado nuevo territorio. Santa Rosa ya ostentaba el título de capital provisoria y, como sede del gobierno, se perfilaba como la mejor opción para quienes quisieran probar suerte tierra adentro.

A mediados de 1901, el joven Pedro llega y comienza a trabajar como dependiente en la farmacia Santa Rosa, del farmacéutico diplomado Luis Badía, tan catalán, practicante católico y de Rubí como los Monmany. Es muy probable que las familias se conocieran previamente y por eso el joven decidiera venir sobre el ofrecimiento de un empleo seguro. No tardará en sentirse atraído por la fotografía y en aprovechar las facilidades que ofrece una farmacia, por ese entonces equipadas como laboratorios químicos y con abundante stock de productos, para comenzar como aficionado.

En 1902, el diario La Capital acusa recibo de las fotos enviadas por Monmany a la redacción y lo mencionan por primera vez.
“Álbum fotográfico. Acusamos recibo de las siguientes fotografías cuyo regalo agradecemos. Estación General Lagos en el momento de entrar el tren que condujo al Gobernador Dr. Diego González., Chalet de Tomás Mason y jardín de su frente, tomado en perspectiva. Ambas vistas son instantáneas y muy ricas en detalles, tomadas por el joven Sr. Monmany.” (La Capital, edición del 18 de octubre de 1902).

Es de suponer que sus intentos como practicante venían desarrollándose desde un tiempo anterior y que obsequió las fotografías cuando ya había alcanzado una calidad aceptable.
Los obsequios de Monmany al diario (que no podía publicar fotografías pero en cambio las describía, tanto de jóvenes aficionados como de reconocidos profesionales) continuaron con frecuencia durante ése año y los subsiguientes.
La vida del fotógrafo dará un vuelco trascendental en 1904 cuando se casa con Teresa Badía, hija de su empleador y se hace cargo de un nuevo rubro en la farmacia, la sección “óptica y fotografía”, que no era otra cosa que un servicio de laboratorio para aficionados y la venta de insumos.
Éste año lo dedicará de lleno a la preparación de su lanzamiento como fotógrafo y comienza a realizar una extensa serie de postales sobre la ciudad, a frecuentar –y fotografiar- reuniones sociales favorecido por su vinculación familiar con los Badía, a viajar, con el mismo propósito, por los pueblos y visitar los establecimientos rurales más importantes del momento.

En mayo de 1905 aparece en La Capital el primer anuncio publicitario de Pedro Monmany que ya lo posiciona como profesional y que se mantendrá constante durante todo el año:

“Tarjetas postales ilustradas con vistas de localidades y parajes de La Pampa. Hay un surtido variadísimo y permanente en la sección Fotografía de la Farmacia Santa Rosa. Pedidos y encargos. P. Monmany”.

También en éste período consolidará su relación social y comercial con los sectores vinculados al poder político, religioso y educativo, fotografías que se encargaba de hacer llegar al diario y que éste describía detalladamente. Aun existen una buena cantidad de originales de su autoría dedicados a temas escolares y muchas de esas imágenes fueron utilizadas por la primer docente de Santa Rosa para ilustrar el relato histórico presentado en 1942 y que hoy conocemos como “colección Enriqueta Schmidt”.

Pero Monmany es un volcán en permanente erupción que no se contenta con nada y siempre va por más. Mientras se consolidaba como fotógrafo, abre, en sociedad con su hermano Ramón, recientemente arribado a Santa Rosa, el “Gran Bazar del Siglo”, que era peluquería, perfumería y venta de artículos para hombres. También allí colocará un escaparate, abundantemente publicitado en el diario, para comercializar su producción de postales. Se mantendrá alejado del comercio, que solo será atendido por su hermano mientras él se dedica cada vez más a la producción fotográfica.
Su relación de amistad con directivos y empleados del diario La Capital le permitió tomar contacto con el equipo periodístico de la revista Caras y Caretas cuando visitaron La Pampa en 1907. E. Holmberg, jefe de redacción, y el fotógrafo holandés Albert Voijtech prolongaron su estadía por algo más de una semana para concretar entrevistas y recorrer distintos puntos de la provincia.
Mientras, mantenían su base de operaciones en la redacción del diario local. Monmany, tan inquieto como atento, entendió de inmediato que ése era otro campo de la fotografía que valía la pena transitar y al poco tiempo se lanza de lleno para convertirse, a fines de 1907, en el primer reportero gráfico de La Pampa. Pero esto lo vamos a desarrollar en la próxima entrega.

Texto: Jimmy Rodríguez
Investigación: Guillermo López Castro y Jimmy Rodríguez
Fototeca Bernardo Graff /AHP