Un volcán llamado Pedro Monmany (I parte)

Justo cuando comenzaba el siglo XX, llega a La Pampa un joven catalán que introducirá en el ámbito local un concepto absolutamente modernista de la fotografía. Hombre de aventuras, espíritu inquieto y personalidad desbordante, llevará una vida tan intensa como breve.

Nacido en Rubí, cerca de Barcelona en 1881, llega a Buenos Aires con sus padres y hermanos. Un típico conventillo de la calle San Juan, donde se hacinan inmigrantes de distintas lenguas, albergará a la familia de recién llegados.
Apenas mayor de edad, el inquieto Pedro Monmany abandona Buenos Aires y se encamina hacia las promesas de fortuna del promocionado nuevo territorio. Santa Rosa ya ostentaba el título de capital provisoria y, como sede del gobierno, se perfilaba como la mejor opción para quienes quisieran probar suerte tierra adentro.

A mediados de 1901, el joven Pedro llega y comienza a trabajar como dependiente en la farmacia Santa Rosa, del farmacéutico diplomado Luis Badía, tan catalán, practicante católico y de Rubí como los Monmany. Es muy probable que las familias se conocieran previamente y por eso el joven decidiera venir sobre el ofrecimiento de un empleo seguro. No tardará en sentirse atraído por la fotografía y en aprovechar las facilidades que ofrece una farmacia, por ese entonces equipadas como laboratorios químicos y con abundante stock de productos, para comenzar como aficionado.

En 1902, el diario La Capital acusa recibo de las fotos enviadas por Monmany a la redacción y lo mencionan por primera vez.
“Álbum fotográfico. Acusamos recibo de las siguientes fotografías cuyo regalo agradecemos. Estación General Lagos en el momento de entrar el tren que condujo al Gobernador Dr. Diego González., Chalet de Tomás Mason y jardín de su frente, tomado en perspectiva. Ambas vistas son instantáneas y muy ricas en detalles, tomadas por el joven Sr. Monmany.” (La Capital, edición del 18 de octubre de 1902).

Es de suponer que sus intentos como practicante venían desarrollándose desde un tiempo anterior y que obsequió las fotografías cuando ya había alcanzado una calidad aceptable.
Los obsequios de Monmany al diario (que no podía publicar fotografías pero en cambio las describía, tanto de jóvenes aficionados como de reconocidos profesionales) continuaron con frecuencia durante ése año y los subsiguientes.
La vida del fotógrafo dará un vuelco trascendental en 1904 cuando se casa con Teresa Badía, hija de su empleador y se hace cargo de un nuevo rubro en la farmacia, la sección “óptica y fotografía”, que no era otra cosa que un servicio de laboratorio para aficionados y la venta de insumos.
Éste año lo dedicará de lleno a la preparación de su lanzamiento como fotógrafo y comienza a realizar una extensa serie de postales sobre la ciudad, a frecuentar –y fotografiar- reuniones sociales favorecido por su vinculación familiar con los Badía, a viajar, con el mismo propósito, por los pueblos y visitar los establecimientos rurales más importantes del momento.

En mayo de 1905 aparece en La Capital el primer anuncio publicitario de Pedro Monmany que ya lo posiciona como profesional y que se mantendrá constante durante todo el año:

“Tarjetas postales ilustradas con vistas de localidades y parajes de La Pampa. Hay un surtido variadísimo y permanente en la sección Fotografía de la Farmacia Santa Rosa. Pedidos y encargos. P. Monmany”.

También en éste período consolidará su relación social y comercial con los sectores vinculados al poder político, religioso y educativo, fotografías que se encargaba de hacer llegar al diario y que éste describía detalladamente. Aun existen una buena cantidad de originales de su autoría dedicados a temas escolares y muchas de esas imágenes fueron utilizadas por la primer docente de Santa Rosa para ilustrar el relato histórico presentado en 1942 y que hoy conocemos como “colección Enriqueta Schmidt”.

Pero Monmany es un volcán en permanente erupción que no se contenta con nada y siempre va por más. Mientras se consolidaba como fotógrafo, abre, en sociedad con su hermano Ramón, recientemente arribado a Santa Rosa, el “Gran Bazar del Siglo”, que era peluquería, perfumería y venta de artículos para hombres. También allí colocará un escaparate, abundantemente publicitado en el diario, para comercializar su producción de postales. Se mantendrá alejado del comercio, que solo será atendido por su hermano mientras él se dedica cada vez más a la producción fotográfica.
Su relación de amistad con directivos y empleados del diario La Capital le permitió tomar contacto con el equipo periodístico de la revista Caras y Caretas cuando visitaron La Pampa en 1907. E. Holmberg, jefe de redacción, y el fotógrafo holandés Albert Voijtech prolongaron su estadía por algo más de una semana para concretar entrevistas y recorrer distintos puntos de la provincia.
Mientras, mantenían su base de operaciones en la redacción del diario local. Monmany, tan inquieto como atento, entendió de inmediato que ése era otro campo de la fotografía que valía la pena transitar y al poco tiempo se lanza de lleno para convertirse, a fines de 1907, en el primer reportero gráfico de La Pampa. Pero esto lo vamos a desarrollar en la próxima entrega.

Texto: Jimmy Rodríguez
Investigación: Guillermo López Castro y Jimmy Rodríguez
Fototeca Bernardo Graff /AHP

 

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Fototeca Bernardo Graff participa del Proyecto “América Latina y su patrimonio fotográfico: preservación y acceso al conocimiento”

Asistentes al "Taller Investigación documental y acceso a materiales fotográficos: el uso de la Norma Internacional de descripción archivística ISAD-G y su puesta on line", realizado en noviembre de 2009, en la sede de la Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA), Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina. De izquierda a derecha: Geraldhyne Fernández, Silvia Gattafoni, Liliana Bustos, Fernando Aguayo, Luciana Sudar Klappenbach, Patricia Méndez y Guillermo López Castro. Fotografía tomada por el participante, fotógrafo Javier Garcés.

El Coordinador del Proyecto “América Latina y su patrimonio fotográfico: preservación y acceso al conocimiento”,  Dr. Fernando Aguayo del Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora de México, ha invitado formalmente a nuestra Fototeca a participar de esta investigación interinstitucional e internacional que incorpora a investigadores de diversos países latinoamericanos. Entre los productos de la investigación, esta iniciativa llevará a cabo la creación de la fototeca digital “Fotógrafos alemanes en América Latina”, cuyo objetivo es  poner en acceso público colecciones fotográficas realizadas por fotógrafos  alemanes desde el siglo XIX. Nuestra participación consiste en incorporar la producción fotográfica del alemán Bernardo Graff, primer fotógrafo del Territorio Nacional de La Pampa. El grupo de investigadores participantes del proyecto está integrado por:

Argentina
Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana
(CEDODAL)
Mtra. Patricia Méndez y María Victoria Barragán

Fototeca Bernardo Graff del Archivo Histórico Provincial “Prof. Fernando E. Aráoz”, Provincia de La Pampa, Argentina.
Tec. Sup. Archivos. Guillermo López Castro
Fotógrafo. Roberto Joaquín Rodríguez

Brasil
Museo Paulista de la Universidad de Sao Paulo

Dra. Vânia Carneiro de Carvalho
Dra. Solange Ferraz de Lima

Chile
Biblioteca Nacional de Chile

Mtra. María Carla Franceschini Fuenzalida
Lic. Soledad Abarca
Lic. Roberto Aguirre

Colombia
Sistema de Patrimonio y Museos de la Universidad Nacional de Colombia

Mtro. Edmon CastellMtro.
Ramón García Piment

México
Laboratorio Audiovisual de Investigación Social del Instituto deInvestigaciones José María Luis Mora
Dra.Lourdes Roca
Mtro. Andrew Green
Lic. Julieta Martínez

Esta importante convocatoria,  surge como resultado de la participación de Guillermo López Castro en representación de la Fototeca Bernardo Graff en el  “Seminario y taller  Investigación documental  y acceso a materiales fotográficos: el uso de la Norma Internacional de descripción archivística ISAD-G y su puesta on line”, que fue impartido por el Dr. Fernando Aguayo, los días 17 a 20 de noviembre de 2009, en la sede de la Academia Nacional de Bellas Artes (ANBA), sita en Sánchez de Bustamante 2663, 2º piso, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina y que contó con los siguientes participantes:

Victoria Barragán (Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana – CEDODAL), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Liliana Bustos (Museo de la Casa Rosada, Instituto Universitario Nacional de Arte – IUNA), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Laura Beatriz Covello (Museo Evita), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Geraldhyne Fernández (Museo Provincial de Bellas Artes Rosa Galisteo de Rodríguez), Provincia de Santa Fe.

Javier Garcés (Proyecto de digitalización Colección José La Vía, 1888-1975), Provincia de San Luis.

Miriam Gibert (Proyecto Memoria Visual de Buenos Aires), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Silvia Gattafoni (Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Guillermo López Castro (Fototeca Bernardo Graff (Provincia de La Pampa, Argentina)), Provincia de La Pampa.

Patricia Méndez (Centro de Documentación de Arquitectura Latinoamericana – CEDODAL), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Luciana Sudar Klappenbach (Núcleo de Estudios y Documentación de la Imagen – NEDIM/CONICET), Provincia del Chaco.

Fototeca Bernardo Graff,  diciembre de 2009

Colección Fillipini (1905 – 1955)