Colección Bernardo Graff – Pampa Central (1892 – 1907)

La Pasión según Bernardo Graff

Bernardo Graff, alemán nacido en 1858 en la pequeña localidad de Spremberg, Brandenburgo, muy cerca del límite con la Sajonia, deja atrás un paisaje bucólico de bosques y ríos para lanzarse a la región más nueva del mundo nuevo.
No hay certeza en la fecha  de llegada al país ni cómo recaló en La Pampa, pero en 1884, a solo dos años de la fundación, la Oficina de Tierras y Colonias le otorga la concesión de un lote en General Acha. Se lo inscribe como “carpintero”, oficio bíblico por excelencia.
El 22 de mayo de 1891, en la misma localidad y con 33 años, se casa con Alejandra Chavero, de 19, nacida en Pergamino, provincia de Buenos Aires, hija de un hacendado y radicada en Maracó Chico (valle de General Acha).
El Censo de 1895 lo encuentra en Victorica y ya registrado como fotógrafo, aunque hay sobradas evidencias que con anterioridad a esa fecha ya ejercía como profesional de la imagen en varias localidades.
Quizá un buen ejemplo sea la fotografía considerada fundacional de Santa Rosa, conocida como “primeros pobladores”, en la que aparece León Safontás y otros pioneros, tomada por él en 1894. Durante ése mismo viaje, realiza el retrato a Enrique Valerga, primer comisario del pueblo, representado de una manera admirable, al modo que los grandes retratistas lograrían desarrollar como estilo tiempo después.
Itineró por las poblaciones más importantes de ése momento. Las partidas de nacimiento de su numerosa prole, en Gral. Acha; Victorica; Toay y Santa Rosa, muestran a una familia en permanente movilidad, en marcha y contra marcha.
Pasarán unos años para que el diario La Capital, aún editado en General Acha, lo reconozca profesionalmente en sus páginas.

Nuevo fotógrafo. “Nos remite dos buenas fotografías de la plaza de Victorica el fotógrafo Bernardo Graff y nos avisa que en breve se hallará en esta Capital (General Acha) con los elementos perfeccionados que ha adquirido. (Diario La Capital 1 de enero de 1899)

Los pocos habitantes de los escasos centros urbanos del momento hacían que la rentabilidad de la fotografía solo fuera posible itinerando de pueblo en pueblo. Por eso al año siguiente es posible encontrarlo radicado en Toay.
El mismo diario, ya establecido en Santa Rosa, hace mención a cada obsequio de fotografías que Graff le acercaba. En una de esas crónicas se lo califica como fotógrafo cuyos trabajos son cada día más perfectos”.

De Toay a Berlín y vuelta a Santa Rosa

En 1901 anuncia (edición del 25 de agosto, diario La Capital) que viajará a Alemania a comprar nuevo equipamiento, que lo hará con su hijo mayor, Alejandro, al que dejará en aquel país por algún tiempo.
Al año siguiente, en la edición del 27 de diciembre de 1902, La Capital anuncia la apertura en breve de su local comercial en Santa Rosa “con todos los adelantos técnicos recién traídos de Alemania”.
1903 lo encuentra establecido “al lado lo de Felipe Di Liscia”, que algunos investigadores ubican a mitad de cuadra en Avellaneda entre Quintana y Sarmiento.
A diferencia de otros fotógrafos, Graff no hace una campaña publicitaria y publica un solo aviso. Quizá por ser un viejo conocido del vecindario pampeano no necesitaba, como los demás itinerantes, tanta difusión.
Por las características del anuncio en el diario y por la importante inversión tecnológica que acababa de realizar Graff en Berlín, probablemente barajó la posibilidad de una radicación permanente. Ahora las condiciones demográficas y económicas del lugar eran más propicias que los años anteriores.
Para esa fecha Santa Rosa ya se había consolidado como capital del territorio y había incrementado notablemente su población, lo que la convertía en una plaza interesante para el negocio de la fotografía.
Pero eso no ocurrió y al poco tiempo abandona la ciudad para seguir alternando entre las tres localidades más antiguas.
Algunos documentos dan cuenta de una vida no exenta de acontecimientos trágicos. De los once hijos que tuvo, cinco fallecieron a temprana edad. Si bien a principios del siglo XX la mortalidad infantil era muy alta, la muerte de tal cantidad de niños en un solo núcleo familiar aparece como infrecuente.
En 1909 y a dos meses y medio de dar a luz su décimo primer hijo,  muere la esposa y es sepultada en el cementerio de General Acha. Tenía 37 años. Pasarían apenas cuatro meses para que el niño también falleciera.
Las últimas referencias encontradas lo ubican en 1915 en Macachín cuando su hija Francisca, de 18 años, contrae enlace con el Sr. Gustav Hamilton, un conde sueco caído en desgracia y radicado en Winifreda.
Aquí se pierde el rastro de éste fotógrafo y no se ha podido establecer si termina sus días en Macachín o si su inquieta personalidad lo llevó por otros poblados.
Bernardo Graff cruzó infinidad de veces por los caminos casi inexistentes que unían los pocos centros poblados de una Pampa nueva, cuando el ferrocarril todavía era una expresión de deseo, cuando a cada paso era posible encontrar un génesis de algo.
Se reinventó a si mismo. El carpintero hijo de una familia de comerciantes vinculados al negocio forestal, criado en un valle verde, rodeado de pinos y caseríos ordenados como manda la tradición germana, dio lugar a este fotógrafo que registró un páramo lo suficientemente opuesto y exótico respecto a su Spremberg natal.
Su radio de acción estaba circunscrito a la pampa desértica, la del médano, la del monte. No hay ningún indicio de que alguna vez, en sus itinerancias, haya recalado por los poblados del fértil noreste provincial, ricos y más habitados.
Cultivó un perfil bajo, llevó una vida austera y educó a su numerosa familia en la fe luterana, ningún registro parroquial católico de La Pampa guarda el nombre de sus hijos. Tampoco fue un ciudadano desentendido de compromisos cívicos y, junto al docente Félix Romero y otros vecinos de Victorica, fundan en 1905 la primera biblioteca popular de La Pampa.
Y de la luz construyó su oficio.

Texto: Jimmy Rodríguez
Investigación: Guillermo López Castro y Jimmy Rodríguez / Fototeca Bernardo Graff
Aportes: Rubén Gómez Luna / José Carlos Depetris / Ewaldo Beckman

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Toay. Galería fotográfica y reseña histórica

Ofrecemos a toda la comunidad de usuarios esta galería de 34 fotografías de la localidad de Toay, junto a una reseña histórica de sus orígenes, realizada por el investigador José Higinio Alvarez que puede consultarse aquí.

Toay. Reseña histórica por José Higinio Alvarez.

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TOAY. UNA NUTRIDA HISTORIA FUE EL ORIGEN DE SU VIDA CENTENARIA

9 de Julio de 1894 Toay, una historia que comenzó antes de la fundación real. Una identificación de sus expectativas con las expectativas de toda La Pampa en esa era fundacional. Iba a definirse el futuro institucional del territorio naciente y de ello y otras cosas también dependía el porvenir de cada pueblo.

Toay, 1918.Colección Luis Peruzzi.

La historia de Toay se inició antes, sobre todo con los entretelones de la lucha y los intereses por establecer la capital. Una capital que era General Acha, que iba a ser Toay y que, finalmente, fue Santa Rosa. Las tres comunidades tenían sus argumentos y con el tiempo, para cada una se definió su destino. Testimonios de iniciativas particulares, acciones militares, legislaciones contrapuestas sobre la capital y de planes y realidad acerca del ferrocarril, conforman el contorno de la puesta en marcha de la población toayense. Esa variedad de elementos constituye el cimiento del Toay de hoy, a más de cien años del 9 de julio de 1894 -aniversario del Día dela Independencia-, en que Juan Guillermo Brown concretó la idea de una localidad, que en el último censo fue la sexta de la Provincia en número de habitantes.  El fortín, el pueblo La historia previa, aunque posterior a los tiempos indígenas, se estima comenzada con un almacén de campaña que señala Fernando Aráoz en sus investigaciones, como existente hacia 1881. El dueño fue Joaquín Llorens, de participación activa en la trayectoria inicial del pueblo. De recopilaciones existentes en Investigaciones Culturales de la Provincia, también obra de Aráoz, surgen hechos sobre Toay, que en 1882 recibió ya el nombre de Fortín Toay, originado en las fuerzas militares de Ernesto Rodríguez, fundador de Victorica, que en el lugar conocido como El Triángulo, erigió ese fortín, llamado también Campamento Toay. El sitio dejaba de contener las tolderías y se convertía en fortín, como años más tarde sería una de las pocas poblaciones de La Pampa antes del cierre de ese siglo. Un antiguo manantial  No hay una versión única sobre el significado del nombre, pero lo más generalizado es vincular a «Toay» con «rodeo», en el sentido de «dar vueltas». Armando Forteza expresa que se trata de un topónimo pampa y Enrique Stieben se remite a Alvaro Barros, que en «Fronteras y Territorios» habla de «Tuay», como «vuelta» o «volverse». Stieben se refiere asimismo a «rodear» y lo vincula a un manantial que con el tiempo se secó, ubicado a unos 4.000 metros de la población actual. Hace 100 años, la fuente estaba rodeada de caldenes excepto del lado oriental y había que dar un rodeo para acceder a ella. Agrega el mismo autor que durante mucho tiempo, desde cerca del manantial se veían los restos de aquel fortín. A su vez, en el Libro de Oro del Centenario de la localidad, José Carlos Depetris rescata la traducción «rodeado» y al “… pequeño valle rodeado de médanos y de un tupido monte de caldenes”. Destaca asimismo «la justeza y precisión que tenía el indígena para nombrar sitios o dar referencia de ellos» y se extiende en denominaciones indias inspiradas en la naturaleza. Zona de cría ganadera Formas de actividad económica se iban generando y entre los antecedentes pre fundacionales figura una pulpería, como también se consigna la faena de la esquila, como importante gestora de mano de obra en la incipiente vida ganadera. La ganadería en Toay y su zona fue, a través de todo el siglo, fuente fundamental de recursos, traducida en la magnitud empresarial y feriera. Se trata de un área eminentemente de cría. El departamento Toay, como el de Utracán y el de Loventué, son el intermedio entre La Pampa del Este y la del fachinal y las áreas del Oeste, en que también es tradicional el trabajo de cría de ganado, aunque con lento desarrollo. La frustrada capital Aráoz y Forteza coinciden en registrar las alternativas de las gestiones por constituir en Toay la capital de La Pampa Central. Comienzan con el proyecto de Benito Villanueva dueño de las tierras, de efectuar una cesión gratuita para que allí se fundara la capital pampeana futura, aspiración aceptada por Acuerdo General de Ministros el 24 de agosto de 1889. Tales áreas habían pertenecido a Joaquín Viejobueno, que las vendió al senador Villanueva. Las tierras cedidas comprendieron 100 manzanas, además de quintas, chacras y montes. La mensura se encargó a Gustavo Wasselhoefft y el Poder Ejecutivo Nacional terminó por aprobarla en 1901. Sin embargo, lo que para Villanueva fue una medida auspiciosa, cambió rápidamente. Un decreto nacional, también de 1889, suspendió el traslado de la capital «hasta otra oportunidad», argumentado en «el estado precario del tesoro». En 1894, una medida legal similar declaró a General Acha capital «definitiva» del Territorio, sede que finalmente correspondió a Santa Rosa, tras otros resonantes hechos producidos entre 1900 y 1904. La fundación y el municipio Mientras tanto, ya sin posibilidad de ser capital, en el mismo 1894 Brown fundó Toay, localidad que por decreto del año siguiente fue designada cabecera de un departamento que incluía a Santa Rosa, aunque la influencia del fundador de esta ciudad fue mayor, el decreto se derogó y el gobernador Eduardo Pico declaró cabecera a Santa Rosa. Finalmente, en 1899 se creó el departamento Toay, con Toay como cabecera. El mismo año se constituyó la municipalidad y el propio Brown fue el primer intendente. También en 1899 se inauguraron el juzgado de paz y el registro civil, con Juan Fons Artigas como primer titular. Ese otro ferrocarril que no fue… La historia del ferrocarril inconcluso es uno de los capítulos especiales de Toay. Era el proyecto de llevar las vías desde el puerto de Bahía Blanca hasta las provincias de Cuyo, que posibilitara que la zona cordillerana tuviera comunicación portuaria libre del centralismo en Buenos Aires. Mas el tren sólo llegó hasta Toay, donde en 1897 se estrenaron igualmente dos ramales, el que ingresó aLa Pampa por Jacinto Arauz y el que lo hizo por Catriló. Quedaron ya entonces, eslabonadas por un lado, las estaciones de Jacinto Arauz, Villa Alba (actual San Martín), Bernasconi, Abramo, Hucal, Cotita, Perú, Epu Pel, Unanue, Gamay, General Acha, Utracán, Quehué, Naicó, Cachirulo y Toay, y por otro Catriló, Lonquimay,La Gloria, Uriburu, Anguil, Santa Rosa y Toay, localidad del cambio de convoy. Pero la línea inconclusa hasta San Luis y Mendoza dejó su testimonio en otra estación, la Estación del Sur. Las connotaciones de ese pasado motivaron también semblanzas periodísticas y literarias, como la producción televisiva «Toay perdió el tren», guión de María Regina Covas, distinguida entre las series dirigidas por Juan Carlos Gerardo y difundidas por Canal 3, que constituye uno de los aportes más expresivos de las alternativas vividas por la comunidad de Toay. Caminos para ganarle a los médanos Los médanos cercanos caracterizan la zona. Allí se levanta Toay que comprende como arteria principal la Avenida 9 de Julio (fecha de fundación) y perpendicular a ella estála Avenida Brown (apellido del fundador). La 9 de Julio se comunica con la Avenida Juan D. Perón, que une Toay y Santa Rosa. La conexión de ambas comunidades tuvo tres etapas: la del viejo camino que bordeaba los médanos, la posterior con asfalto rodeado de eucaliptus y la actual, sobre el mismo piso anterior, con el nombre que recuerda al ex presidente Perón, adoptado por los dos municipios. Organismos y entidades En 1896, mediante una estafeta se habilitó el servicio de correo. En el mismo tiempo, aunque no hay constancia del momento preciso, se creó la comisaría y en 1938 se habilitó su edificio actual. Entre los organismos públicos, cabe destacar al Establecimiento Asistencial que lleva el nombre del «Doctor Segundo Taladriz», en memoria del recordado galeno. En 1944, un kilómetro al Noreste del pueblo se instaló el entonces Regimiento 13 de Caballería, en predio que continuadamente hasta el presente, sirve de asiento a unidades militares. Sobre las instituciones civiles, ya en 1900 se conformó la Asociación Italiana y en 1902, la Asociación Española. En 1921, se creó la Biblioteca Popular, servicio que ahora tiene sede en la avenida 13 de Caballería, arteria que comunica la sede militar con el pueblo. Dentro del quehacer social-deportivo, en 1933 se fundó el Club Sportivo Toay y en 1960, Guardia del Monte. Por medio de sus actividades y el uso de sus instalaciones ambas entidades se insertaron en la sociedad. Asimismo, de Toay fue oriundo un automovilista constituido en figura relevante del país, Juan Ernesto Tamborini. Toay cuenta también con el Parque Aborigen, con infraestructura recreativa y arboleda abundante, activado en la última década. Puede registrarse, además, el Club de Caza «Mapú Vey Puudú», que si bien tiene sede en Santa Rosa, posee su campo de deporte en el área de médanos del ejido de Toay, a poco del Iímite entre las dos jurisdicciones comunales. Actividades y servicios Como homenaje a la cultura y el arte, Toay conserva la casa donde de niña vivió Olga Orozco, a quien Teresa Girbal, en sus «Estudios de Literatura Pampeana», de 1981, asocia fuertemente con la localidad, al decir que “… es la patria chica de Olga Orozco, que quizás yo no hubiera mencionado si en los extraños paisajes del sueño y de la memoria, la escritora no la hubiera conservado hasta su obra actual”. De la vida religiosa, hay referencias que ubican al pueblo como el primero en contar con oratorio salesiano enLa Pampa. Asimismo, desde muchas décadas atrás se ejercieron diversas formas de periodismo. Ya alrededor de 1920 había una revista y periódicos y en 1933 salió al aire la primera propaladora. El servicio eléctrico fue provisto por una usina que por acción del vecindario se puso en funcionamiento en 1942. Desde 1949, la localidad se halla interconectada al sistema de la cooperativa de Santa Rosa. La faz educativa El 1° de marzo de 1897 abrió sus puertas una escuela primaria mixta, a la que siguieron otras, incluso dos casas de enseñanza media, una con clases diurnas y otra con horario nocturno.Las escuelas primarias actuales sonla N° 5, la N° 62 y N° 205. En la zona también se encuentranla N°125 de Colonia Chapalcó, la N° 126 de El Estribo, la N° 188 de Colonia Roca, la N° 231 de La Araña y la N° 235 de Valle Nerecó. Los índices demográficos En materia poblacional, Toay no fue excepción dentro de la emigración general que sufrió La Pampa, especialmente de 1930 al ’70. No obstante, conserva su piso con varios miles de habitantes. Con los avances y retrocesos poblacionales tienen que ver las oscilaciones en el desarrollo económico. Sobre la etapa del éxodo, dice Aráoz que «existe un estado de estancamiento demográfico bien definido entre 1920 y nuestros días» y lo vincula con la caída de las actividades productivas, en Toay y su zona de influencia. Sin embargo, en cifras absolutas el registro urbano no descendió. Los censos mostraron: 1920:1.863 habitantes 1935: 1.900 habitantes 1942: 1.907 habitantes 1947: 2.457 habitantes 1960: 2.040 habitantes 1965: 2.240 habitantes El censo de 1991 precisó 5.526 pobladores en el sector urbano y 707 en el área rural respectiva, que sumados a los 28 habitantes de Cachirulo alcanzan a 6.261 en el total comunal. La cantidad de habitantes en el campo se muestra considerablemente inferior a la de varios censos atrás. En 1947, por ejemplo, fueron entre tres y cuatro mil habitantes, frente a sólo 707 de 1991, lo que en el caso de Toay, se contrarresta al haber crecido el número en la planta urbana, circunstancia que no se dio en la mayoría de las poblaciones pampeana

Fuente: “Los Pueblos de La Pampa”, (Apuntes sobre su nacimiento, su historia) – 2da Edición Año: 1999 – Autor: José H. Alvarez

Muestra fotográfica “El ferrocarril en La Pampa”

88 fotografías integran la Muestra fotográfica “El Ferrocarril en La Pampa”. Las imágenes han sido seleccionadas con el fin de dar a conocer distintos aspectos vinculados a una actividad que desde sus inicios en 1857 y durante más de un siglo fue eje del desarrollo económico y social, estableciendo la integración de la sociedad en casi todos los puntos geográficos de Argentina. La muestra se acompaña con una interesante investigación realizada por el profesor Héctor Walter Cazenave, presentada en 1971, pero que supera ampliamente el marco temporal de las imágenes consideradas en este proyecto. La investigación aborda distintas temáticas como “Génesis”, “Los Rieles en La Pampa!, “El Auge y los motivos”, “La Pampa de entonces”, “Ubicación y nexo”, “Los ambiciosos proyectos”, “Los pueblos y el ferrocarril”, “Civilización y negocios”, “Nomeclaturas”, “Los lugares olvidados”,  “Donde acaban las vías”, “Sociología del ferrocarril en La Pampa”, “Los ramales secundarios”, “Vías y estaciones” y “Mapa de los ferrocarriles en 1911”. El trabajo puede consultarse aquí.

Datos de Interés

En los años 50´ la red ferroviaria argentina era la más extensa de América Latina, alcanzando los55.000 kilómetros, en los 90´ se redujo a40.000 kilómetrosy luego de las privatizaciones se redujo a10.000 kilómetros-La reducción de la red ferroviaria provocó el cierre de 800 estaciones, desconectando amplias zonas -El número de trabajadores ferroviarios se redujo de95.000 a14.000 en 15 años -Según una evaluación del Foro Argentino realizado en el año 2003, el 80% de la red vial nacional está en estado regular o malo, que requerirán inversiones a largo plazo -Actualmente Ferroexpreso posee la concesión de5.254 kilómetrosy se encuentran en operación sólo3.720 kilómetros. Fuente: Proyecto Tren para Todos

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El Ferrocarril en La Pampa. Investigación del profesor Walter Cazenave.

Documental sobre Fortunato Anzoategui, La producción de sal en La Pampa.

Album Anzoategui

Colección Manuel Dacal (La Pampa – Décadas de 1960 – 1970)

La colección Manuel Dacal se origina con el propósito de rescatar a su autor, el fotógrafo y empleado dela Direcciónde Prensa del Gobierno, Manuel Dacal. Conviven en esta selección la democracia y la dictadura, durante la década de 1960 y pueden verse algunas fotos (muy pocas) de la gestión de Ismael Amit y las del gobierno de facto del General Elvio Nicolás Guozden, Se destacan algunas temáticas de importancia, como los testimonios sobre el primer remito de petróleo enLa Pampa,  el traspaso de Parque Luro a manos del Estado Provincial y la visita del presidente argentino de Facto, Juan Carlos Onganía.



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