El ojo de los aficionados en La Pampa pionera

Los aficionados es el tercer artículo de una profunda investigación realizada sobre la fotografía en la Capital de La Pampa.  Recordamos a nuestros amigos y usuarios que desde abril de 2012 estamos publicando este estudio en el suplemento cultural “Caldenia” del Diario “La Arena”. 

Los aficionados tuvieron, desde muy temprano, una importante participación en el registro fotográfico de La Pampa.

A principios del 1900 las técnicas fotográficas se habían simplificado de tal manera que convertirse en fotógrafo ya no exigía aprendizajes prolongados, solo bastaba disponer del capital como para afrontar los costos del equipamiento, algún maestro en el mejor de los casos y una manera cuidadosa de proceder.

También abundaban manuales con fórmulas y recomendaciones para los preparados químicos a base de drogas fáciles de adquirir en cualquier botica.

Hubo una importante cantidad de aficionados que nunca tuvieron la intención de ingresar al campo profesional.  Ligaban la práctica de una técnica novedosa de reproducción de imágenes con una conducta social.

Las buenas cámaras eran, en ese momento, alta tecnología,  poseerlas no estaba al alcance económico de cualquiera, y esto no fue exclusivo de la región geográfica que nos  interesa.

Viendo las imágenes conseguidas por los miembros de la Sociedad Argentina de Fotografía, fundada en Buenos Aires a fines del siglo XIX, puede apreciarse qué alto nivel técnico manejaban por entonces los amateurs. En muchos casos, la impecabilidad y precisión de ésas fotografías estaban por encima de los resultados logrados por profesionales.

Pero volviendo a La Pampa, tenemos sobradas referencias sobre la existencia de aficionados, aunque lamentablemente no podamos conocer el nombre de todos ellos ni identificar claramente sus autorías.

Habitualmente, eran jóvenes provenientes de  familias acomodadas y, a veces, agregaban sus nombres manuscritos en  el reverso de las fotografías.

El fotógrafo amateur no siempre estaba interesado por los engorrosos procedimientos de laboratorio posteriores a la toma y algunos recurrían a casas especializadas para que completen el trabajo. Aunque, en su mayoría, preferían realizar ellos mismos el proceso porque en eso consistía, precisamente, el placer del practicante.

El aficionado, que a diferencia del profesional obligado a intervenir la escena y quitarle todo rasgo de informalidad, no sentía la presión de contentar a ningún cliente y solía hacer sus tomas dentro de una atmósfera más distendida y “realista”.

Otros aficionados vieron a los profesionales como un espejo en el que reflejarse y tuvieron en cuenta la posibilidad de abandonar el amateurismo para convertir la fotografía en su medio de vida.

1904 

Éste año parece ser efervescente. Los aficionados se extienden y nace un emprendimiento comercial dispuesto a satisfacer la demanda.

Luis Badía, farmacéutico, anexa la sección “óptica y fotografía”, evidentemente, debido a la aparición de un nuevo mercado.

Su joven y emprendedor empleado, que ya se había mostrado públicamente como aficionado, pasa a ocuparse de ése nuevo rubro que sumaba la farmacia Santa Rosa.

Pedro Monmany, sobre el que nos extenderemos en próximas entregas, hasta entonces dependiente de farmacia y aficionado a la fotografía, toma a su cargo la atención de los amateurs no solo en la venta de insumos, también en el procesado de negativos y pruebas.

Farmacia Santa Rosa, Sección Fotografía y óptica. Surtido completo en aparatos y toda clase de útiles y materiales fotográficos a precio de catálogo en Buenos Aires. Exposición y venta de vistas y tarjetas postales del territorio. Laboratorio fotográfico modelo a disposición de los aficionados. La casa se encarga de revelar placas y hacer toda clase de obras, reproducciones, ampliaciones, etc. Completo surtido en lentes y anteojos de toda clase para corregir cualquier defecto de la vista a precio de catálogo en Buenos Aires. Frente a la plaza, al lado de la iglesia.

(Aviso publicitario. Diario La Capital 22 de Octubre de 1904)

Este detalle no puede ser pasado por alto ya que demuestra que si un comerciante está dispuesto a invertir en ése ramo, es porque el mercado existía.

Ya un año antes de que la farmacia se dispusiera a prestar el servicio, el mismo diario se encarga de mencionar la existencia de varios aficionados que consiguen tomas de una calidad aceptable. Probablemente para 1904 el número de practicantes haya aumentado.

Dos fotografías existen actualmente en esta población, aparte de cinco o seis aficionados que sacan pruebas bastantes buenas. (…)

(Columna Diversas, diario La Capital 2 de mayo de 1903)

Alejandro Cortina, hijo del por entonces comandante de las milicias locales, es uno de esos amateurs que asiduamente envían fotografías al diario.

Una de ellas, quizá la más conocida, sea la que muestra el frente del edificio de la Comandancia y en la que pueden verse a varios miembros de la misma familia. Esta misma fotografía le fue dedicada de puño y letra por su autor al director del diario La Capital, el Sr. Fons Artigas. También es una de las imágenes usadas para ilustrar “La Solicitud”, publicación destinada a presentar ante autoridades nacionales pidiendo, en 1902, la formalización de Santa Rosa como capital provincial.

Pero no solo el joven Cortina, tal como lo menciona el diario, era el único.

Por esos mismos años también encontramos a Pedro Monmany;  Juanita Capdeville, hija de Alphonse, que tomaba y enviaba fotografías desde la estancia de su padre; Antonio Alonso; Eduardo Leppine y, según algunas crónicas periodísticas que lo permiten especular, hasta el cura párroco Estanislao Cinalewsky pudo haber sido otro practicante.

Es muy probable que muchas fotografías históricas que habitan las colecciones de la Fototeca hayan sido realizadas por esos aficionados, especialmente aquellas que muestran ciertos detalles que un profesional no hubiese descuidado, porque de eso dependía su prestigio y su negocio.

Es de esperar que con el paso del tiempo aparezcan más fotografías en colecciones particulares que permitan identificar autorías, eso ayudaría a completar el rompecabezas que intentamos armar, porque después de todo, de eso se trata éste trabajo.

Por Jimmy Rodríguez

Investigación: Guillermo López Castro y Jimmy Rodríguez

 

Toay. Galería fotográfica y reseña histórica

Ofrecemos a toda la comunidad de usuarios esta galería de 34 fotografías de la localidad de Toay, junto a una reseña histórica de sus orígenes, realizada por el investigador José Higinio Alvarez que puede consultarse aquí.

General Manuel J. Campos, fundador de General Acha (Biografía)

Fundó General Acha el 12 de agosto de 1882 como miembro del Ejército, cuando se le ordenó

General Manuel J. Campos

ocupar militarmente el terreno recién tomado a los indígenas. Entre 1868 y 1880 participó en misiones en la Guerra del Paraguay, Entre Ríos, Río Negro, Cuyo y la revolución de 1880. Adhirió a la revolución de 1890 que impulsó la Unión Cívica contra el presidente Juárez Celman. Combatió en Curupaití durante la Guerra de la Triple Alianza, cuando fue herido de metralla. En los combates contra López Jordán, en Entre Ríos, sufrió tres heridas de sable. Fue elegido diputado en 1892 y al año siguiente fue nombrado jefe de la Policía porteña. Llegó a general de División en 1896. También fue ministro, y nuevamente diputado entre 1902 y 1908. Desde su banca legislativa fue un obstinado defensor de los derechos de General Acha como capital del Territorio, privilegio disputado con Santa Rosa, actual cabecera provincial. Tuvo campos en inmediaciones de Acha, abarcando unas 15.000 has. Falleció en diciembre de 1908.

Fuente: Biografías Pampeanas
Fotografía: Fototeca Bernardo Graff

Ayala, Juan (Gobernador 1886 – 1890 – Biografía)

Juan Ayala
Nació en Montevideo, Uruguay, en 1832, aunque algunos biógrafos sostienen que fue en 1828. A los 15 años combatió en la batalla

Juan Ayala

Juan Ayala

de San Antonio –junto a Garibaldi-, y luego en Caseros, en 1852. En la Argentina ingresó como soldado en el Ejército Nacional. Actuó en las llamadas Campañas al Desierto, estuvo en Pavón y marchó contra el Chacho Peñaloza. Intervino enla Guerra dela Triple Alianza -donde comandó la guerrilla Gloria o muerte-, en el embate contra López Jordán en Entre Ríos en 1876, y en la represión del alzamiento en Corrientes en 1880. Ese año ascendió a general y una década después a teniente general y jefe del Estado Mayor tras reprimir el levantamiento de la Unión Cívica. Como jefe, su trato hacia los vencidos era drástico. Su cuerpo exhibía cuatro heridas de fusil y una de metralla de cañón, sufridas en veintisiete campañas. Fue nombrado gobernador dela Pampa Central en 1884 pero recién ocupó el cargo el 27 de abril de 1886, hasta 1891. Su gobierno, con Florencio Bonahora como secretario, se caracterizó por poner en funcionamiento los cuadros administrativos y de la policía, y atender a la seguridad rural. Falleció en Buenos Aires el 25 de junio de 1899.

Fuente: Biografías Pampeanas (http://biografiaspampeanas.blogspot.com/

Producción de contenidos e investigación fotográfica: Guillermo López Castro.

Serie documental “Videla en La Pampa” (Santa Rosa – 1977)

Las fotografías proceden de los archivos de la Dirección de Prensa del Gobierno de La Pampa (año 1977).

Publicaciones relacionadas

Muestra fotográfica “Rostros de la Memoria”

Fotografías y reseña biográfica de pampeanos Desaparecidos, Asesinados y Apropiados Ilegalmente, Víctimas del Terrorismo de Estado (Hasta el 10/12/1983).

Colección Manuel Dacal (La Pampa – Décadas de 1960 – 1970)

La colección Manuel Dacal se origina con el propósito de rescatar a su autor, el fotógrafo y empleado dela Direcciónde Prensa del Gobierno, Manuel Dacal. Conviven en esta selección la democracia y la dictadura, durante la década de 1960 y pueden verse algunas fotos (muy pocas) de la gestión de Ismael Amit y las del gobierno de facto del General Elvio Nicolás Guozden, Se destacan algunas temáticas de importancia, como los testimonios sobre el primer remito de petróleo enLa Pampa,  el traspaso de Parque Luro a manos del Estado Provincial y la visita del presidente argentino de Facto, Juan Carlos Onganía.



Artículos relacionados

Biografía de Manuel Dacal